Ese 26 de agosto, mientras transcurría un día normal, la Fundación Regalando sonrisas, en las manos de su presidente James Rivas, se dieron cuenta de la existencia de un señor llamado Jesús.
A este ciudadano, lo vieron en situación bastante
delicada, y mientras se disponía a pedir dinero, en la avenida 4 de la ciudad
de Mérida, le sorprendieron con ropa, comida y unos tenis.

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